LA LEYENDA DE LA VID

Texto:

Hace mucho tiempo, en el actual distrito Las Paredes, vivía un hombre con su esposa y sus tres hijos.

Era una familia modesta, todos muy trabajadores y honestos. El mayor de los hermanos tenía 25 años. Le gustaban mucho los animales y cuidaba y quería a su alazán con el que se pasaba horas y horas, hablándole y cepillándolo.

El segundo y el menor ayudaban a su padre en las tareas de regar, podar y mantener los durazneros en buenas condiciones. Todos los años sacaban una muy buena producción, gracias al esmero de toda una temporada.

Un día nació entre los frutales una planta rara, de hojas dentadas en forma de trébol, a la que el hombre no le dio mayor importancia y, como a la yerbamota, el clavel amarillo y la chepica, a la plantita también la sacó. Esa planta era la vid. Había nacido la vid!

Un día, como de costumbre, estaba sacando los yuyos y cuando fue a sacar la plantita apareció una mujer vestida de blanco, en el fondo de la hilera de duraznos. La mujer se fue acercando lentamente. El hombre había quedado paralizado ante el asombro.

La mujer le habló así:

-Soy la enviada del Dios Inti (sol). Va a castigarte porque has sido muy cruel con la planta que tienes frente a ti. Este año no cosecharás por más que te esfuerces por tu plantación. Debes sacar esta planta y enterrarla en aquel campo.

La bella mujer le señaló un campo que estaba cerca de sus frutales.

-Deberás regarla siempre que por la noche aparezca Mama Quilla entera(luna llena). Esta planta se reproducirá por tu campo y al cabo de unos años tendrás una buena cosecha. Esta planta se llama vid.

La mujer acabó de decir esto y desapareció tan súbitamente como había llegado.

El hombre hizo lo que la bella mujer le había dicho y, efectivamente, al cabo de unos años cosechó unas uvas grandes y dulces.

La uva representa la dulzura de la mujer, y sus semillas el corazón chiquito del hombre, por el trato hacia la plantita cuando la vio por primera vez.

Su primer derivado fue el vino, que es tan viejo como esta leyenda y moneda fuerte de nuestra provincia. El hombre, en su afán de progreso trató de darle otros usos como: vinagre, derivado del vino, champagna, mostos concentrados que por su alto contenido de azúcar ha sustituido este producto para hacer dulces; también se hacen aceites y las riquísimas pasas de uva.

La uva es y será un producto insustituible en nuestra provincia.

 

Fuente: Mi comunidad como museo viviente, MENDOZA.

Aportado por: ANDREA CHIDAINE, Año 1988-1992.
Entidad Infor.: Esc. Los Andes, Ruta No. 143
Localidad: LAS PAREDES (Mendoza - Ar)


Publicado en:
ROMANI, Rubén Darío (comp.) Mi comunidad como museo viviente. Ediciones Culturales de Mendoza, MENDOZA, 1992, pág. 51-52

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