Boletín 4:1
 ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL
PATRIMONIO CULTURAL DE LAS AMÉRICAS

1993

ENCUENTRO DE CONSERVADORES DE GUATEMALA


De los días lunes 25 a viernes 29 de enero de 1993 se realizó en la Ciudad de Antigua, Guatemala, el Seminario denominado Nuevas Estrategias de Conservación: Resolución de Problemas Relacionados con Colecciones Históricas y Culturales. Dicho evento, en el que participaron treinta guatemaltecos y seis centroamericanos fue auspiciado por la Oficina de Programas Académicos de la Agencia de Información de los Estados Unidos de América, junto con la Oficina de Conservación de la Biblioteca del Congreso, la División de Conservación del Servicio Nacional de Parques de los Estados Unidos de América y el Servicio de Información de los Estados Unidos de América en Guatemala. La coordinación del mismo estuvo a cargo de la Sra. Amparo Rueda de Torres, Asistente del Director de la Oficina de Conservación y especialista en información sobre conservación de la Biblioteca del Congreso, del Sr. Toby Raphael, Jefe de la Sección de Conservación de Objetos Etnográficos y Exhibiciones en el Servicio Nacional de Parques y Monumentos Históricos y de la Sra. Sandra Brady, Coordinadora Asistente en Guatemala.


Interesa destacar que el mencionado Seminario contó además con la participación de prestigiosos expertos en materia de conservación del patrimonio histórico cultural como la Sra. Vicki Cassman, especialista en conservación de textiles; la Sra. Bettina Raphael, especialista en conservación de colecciones antropológicas; el Sr. Lage Carlson, Jefe de la Sección de Conservación por Etapas de la Biblioteca del Congreso y Stephan Michalski, científico de conservación del Instituto de Conservación de Canadá (CCI).


El tema de la conservación preventiva del patrimonio histórico cultural ha tomado en los últimos años tal importancia que ya no se concibe un archivo, ni un museo o una biblioteca sin un programa bien diseñado que contemple este aspecto. Sobre el particular y siguiendo a la coordinadora Amparo de Torres, podemos afirmar que la conservación es una combinación de ciencia y arte, y su desarrollo es relativamente nuevo. Durante mucho tiempo se ha hablado de restauración, pero hoy día podemos observar que no basta restaurar (es decir tratar de volver el objeto a su forma original) sino que es necesario buscar métodos para estabilizar, conservar y mantener los mismos en un estado saludable.


Así, la conservación supone, entre otras cosas, un diagnóstico de las colecciones, el cambio de las condiciones ambientales y un mejoramiento de los depósitos y almacenaje de los objetos. Además, la conservación preventiva es fundamentalmente práctica, no necesita de alta tecnología ni años de aprendizaje y especialización; es barata y a veces sólo basta con mejorar o cambiar el ambiente en que se encuentra el objeto o la colección para detener el deterioro de los mismos.


Este seminario resultó de gran interés ya que el enfoque de los temas que se dieron fue netamente científico y a la par que se expusieron los graves problemas de deterioro que sufren las colecciones, se presentaron las soluciones a los mismos a través de ejemplos prácticos. En este sentido, Michalski resaltó la necesidad de cuantificar el deterioro de las colecciones y el control que las mismas requieren. Asimismo, señaló que el control del deterioro puede ser analizado a través de tres dimensiones: agentes, etapas y medios.
Los nueve agentes de deterioro son:
l) fuerza física y directa (impactos, vibraciones, etc.);
2) desplazamientos, que pueden ser intencionales o accidentales;
3) incendios;
4) agua;
5) plagas; 6) contaminantes;
7) radiación;
8) temperatura incorrecta y
9) humedad relativa incorrecta.

En cuanto a las etapas, expresó que éstas son la secuencia lógica de la actividad de control:
1) evitar;
2) bloquear;
3) detectar,
4) responder; y
5) recuperar.

Los medios, por su parte, se refieren a las características del edificio, a las equipos que se poseen y al personal que manipula las colecciones.


En el aspecto práctico se destacó en primer lugar la necesidad de evaluar a través de un catastro el estado en que se encuentran los objetos y el museo, archivo o biblioteca. El catastro dice la Sra. Cassman es una metodología preventiva, práctica y sistemática destinada a evaluar las condiciones físicas y medio ambientales, tanto de las colecciones como de la entidad o infraestructura que las alberga. Sólo una vez que se terminó el catastro y se plasmó en un informe estaremos en condiciones de saber cual es el daño o deterioro real a fin de sugerir y planificar la estrategia a seguir para el mejoramiento de la colección, incluyendo depósitos y almacenaje.


No cabe alguna duda que en América Latina, el tema de la conservación preventiva, como se destacó en este curso, se enfrenta a dos desafíos fundamentales: por un lado cambiar la mentalidad de los administradores en cuanto a dejar el laboratorio y buscar los dispositivos que permitan mejorar las condiciones del ambiente donde está ubicada la obra de arte o la documentación; y por otro lado, adaptarse a la realidad local, buscando la mejor armonía entre la tecnología científica, el personal y los recursos con que cuenta la institución.


Como recomendación fundamental del Seminario, anotamos la necesidad de establecer en museos, archivos y bibliotecas, reglas o pautas factibles de llevarse a la práctica, sobre conservación preventiva y que cubran todos los aspectos mencionados.
Para ello es necesario en primer lugar, realizar una evaluación general del estado del edificio, depósitos, colecciones e idoneidad del personal.

En segundo lugar, detallar en un informe escrito la mayor cantidad de datos sobre las colecciones, personal y edificio, con un resumen final que sintetice y enfatice los puntos de mayor prioridad.

En tercer lugar, resaltar los beneficios de la conservación preventiva ya que es más importante conservar que restaurar. Al respecto, y debido a la enorme producción de colecciones, que muchas veces superan la capacidad de almacenaje de museos, bibliotecas y archivos, es imposible restaurar todo aquello que se deteriora. En cuarto y último lugar, debemos tener muy en cuenta el medio ambiente en que se encuentran las colecciones, ya que si una vez conservado o restaurado, el documento o la obra de arte se reintegra al mismo medio que provocó su deterioro, sin haberlo cambiado o modificado, de nada habrá servido el trabajo realizado.


Como asistente a este curso, no puedo terminar este breve comentario sin dedicar un párrafo muy especial a la magnífica atención recibida en la Posada Belén de La Antigua Guatemala, sede del seminario, al entusiasmo de los participantes y a la dedicación de los instructores que no sólo nos permitieron compartir sus experiencias y preparación académica sino que nos enseñaron en forma práctica a hacer evaluaciones, medir la humedad relativa, determinar la cantidad de luz que reciben las colecciones, confeccionar cajas, carpetas y todo tipo de soportes para el mejor cuidado de las colecciones.

María Rosa de Muñoz


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