Boletín 3:1
ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL DE LAS AMÉRICAS
Marzo 1992
DE JOSÉ ORRACA
Es mi deseo ayudar a que los conocimientos en el campo de la conservación de fotografías, que ya existe en América Latina, continúen creciendo. He observado que estos conocimientos están frecuentemente basados en un sistema antiguo de archivo, que no se ha integrado a lo que se está haciendo hoy en día en otros campos de la conservación.
Desgraciadamente, los primeros esfuerzos en el campo de la conservación del patrimonio cultural, desde un comienzo sufrieron de una división artificial entre la arqueología, las bellas artes y los archivos y bibliotecas. Esta división nos da la idea errónea de que la conservación de obras históricas, y que aparentemente no tienen valor comercial en el mercado internacional, es menos importante que la conservación de obras de arte que sí tiene un valor tangible en el mercado internacional. Es decir, el valor monetario se establece como determinante en las decisiones sobre las necesidades de conservación de un objeto.
En realidad, el campo de la conservación es uno solo, el código de ética es único y solamente los materiales o los objetos varían. Esta situación creada por nosotros mismos ha mantenido un nivel de ignorancia en ciertas areas de la conservación que puede ser peligroso, y que ha contribuido al desangre de nuestro patrimonio cultural a través de fronteras internacionales.
El interés por la conservación fotográfica en América Latina no se ha desarrollado al mismo ritmo que la fotografía en los círculos culturales y artísticos. Esto es visible en la riqueza fotográfica que existe en archivos, bibliotecas y museos, pero que está en condiciones muy precarias. Esto se observa también en la gran labor artística que se está haciendo en la fotografía contemporánea, y en el número de coleccionistas de fotografías antiguas de Sur América que hay en los Estados Unidos.
Esto último muestra implícitamente el indeseable desangre de nuestro patrimonio cultural.
Yo quisiera como conservador profesional de fotografías ayudar a elevar los conocimientos en este campo, para contribuir a la eliminación de los conceptos erróneos que existen. Mi vocación es preservar y restaurar nuestro patrimonio de una manera responsable, respetando la integridad de la obra. Esto es una labor a la cual todo conservador profesional debe dedicarse.
Cuando sometemos nuestro ideales a compromisos monetarios y de conveniencia, estamos poniendo a riesgo nuestro patrimonio cultural.
De igual importancia para mi es el entrenamiento y la capacitación de individuos que deseen dedicarse a la conservación fotográfica.
Yo participé en la creación del primer programa de post-grado en conservación de fotografías en la Universidad de Delaware. Después establecí mi laboratorio privado en Nueva York y hace dos años me mude a Connecticut. Desde entonces, varios individuos han hecho pasantías conmigo, entrenándose en las técnicas de conservación fotográfica. En el otoño de 1992 dos estudiantes, una de Puerto Rico y una de Francia, estarán en mi laboratorio durante tres meses. Aunque también recibo estudiantes norteamericanos, quisiera dar prioridad a estudiantes de otros lugares del mundo en especial de América Latina.
Para obtener más información sobre este tipo de capacitación, por favor escríbame.
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